No hay hoy ni habría ayer ni pasaría más rápido más lento
si sí
si no
si vos amor, si vos
partiendo de que estamos así de partidos y así de quebrados
y así de a dónde está mi mano
y a dónde está tu boca
y a dónde estás vos
entero
todo vos
a dónde estamos
si no estamos
si mirarte es haberte perdido más
de cuarenta días en el desierto
no es que los cuente
a los días
ni a la arena que se amotina en la botamanga de tu pantalón
pero
si mirarte hoy es sentar una gorda encima de la valija llena de penas
para poder cerrarla
y mandarlas en una encomienda
pa que me las devuelvan
reventando y llorando todas toditas después las penas
con sus palos
con sus ladrillos y piedras
todas toditas las penas a martillarme
a des hacer me nos
en este juego tonto
implosivo
corrosivo
irrisorio
de decir que te tengo y tenerte para cuándo
para donde se le antoje a las visiones alucinantes alucinógenas
pa donde venga de la culpa o del sueño
o de satélites maltrechos y pantallitas alienantes
partamos de que partidos hemos partido y así vamos a seguir
yo qué sé si la pólvora o el mar o las palabras
o si el calor y la primavera
pero como ese péndulo que viene y va
viene y va
viene y va
viene y va vos corazón coraza
si como ese péndulo que se acerca y aleja acerca y aleja
solamente damos este rodeo para volvernos a mirar re hechos
renovados e hipnóticos
náuticos para volvernos a mirar en trance
trance de amor trance de trances el mejor de los trances
que es clavarse las pupilas y lamerse las heridas con los ojos
y limpiarse la mugre de los rincones barriendo las palabras
los no dichos
yo qué sé si en cada trance no estamos enfilando para calles distintas
amor
yo qué sé si en cada trance nos miramos más de lejos
amor amor
amor de lejos
¿me escuchas?
qué lindo es mirarte amor
con estos ojos
mirarte entero amor
lamerte me nos las heridas
como perritos
aullarnos
como perritos
mirarnos como perritos
tan tristes
aullarnos
cuando nos vemos
partir
de nuevo
aullarnos cuando nos vemos partir
dos perritos tristes pobrecitos
y lamernos solitos las heridas
llenas de gusanos y de muerte
de adicción
solitos las heridas aullarnos partidos
soledad soledad
dónde está mi mano amor
dónde dónde dónde
dónde estamos
¿escucharás cuando te aúllo
desde mi balcón?
pobres perritos tan tristes los perritos
tan partidos tan atados y partidos
Trucos para vencer al Jabberwocky, u otras tantas mentiras o verdades universales. /// No quiero que pierdas tu tiempo, sin embargo ¡cómo pierdo el mío!
martes, 17 de septiembre de 2013
sábado, 31 de agosto de 2013
Carta
Sé
que sabes
que sabés
que miraste un punto fijo en la pared
la noche entera
y pensaste en morir
de cuarenta y dos formas distintas
en menos de tres segundos
que mataste tu padre
que robaste el fuego
que nublaste los ojos
de la creación
en menos de tres segundos
sabes?
sabés
a todos nos pasa
a todos nos toca
el beso de judas
negar tres veces
hacer de Pilato
y lavarnos las manos
tentamos al diablo
le coqueteamos
le hacemos ojitos
nos paramos en el umbral
y miramos al abismo
agrandándonos
a que no me caigo
a que no me caigo
y caemos y el alma soberbia y altiva
alza la cabeza
mientras vos la agachás
pero es que a quién le importa!
esta noche
cuántas cosas hiciste mientras pensabas
y cuántas dejaste de hacer
va a llegar la mañana a redimirnos
a todos nos llega la hora
del sosiego
caminar a las llamas
para que el humo
nos convierta en sol
yo sólo quería que sepas
que he mirado
ese punto fijo en la pared
y he sido mil veces
lo peor
la angustia y el homicidio
la autodestrucción y la locura insana
ya llegará el tiempo
arriando al perdón
trayendo viento suave
primavera
la ciudad maullando contenta
los faroles
una cerveza fría
ya sabes, eso,
el perdón
mirarte al espejo y decir
ya fue
la noche está hermosa.
que sabes
que sabés
que miraste un punto fijo en la pared
la noche entera
y pensaste en morir
de cuarenta y dos formas distintas
en menos de tres segundos
que mataste tu padre
que robaste el fuego
que nublaste los ojos
de la creación
en menos de tres segundos
sabes?
sabés
a todos nos pasa
a todos nos toca
el beso de judas
negar tres veces
hacer de Pilato
y lavarnos las manos
tentamos al diablo
le coqueteamos
le hacemos ojitos
nos paramos en el umbral
y miramos al abismo
agrandándonos
a que no me caigo
a que no me caigo
y caemos y el alma soberbia y altiva
alza la cabeza
mientras vos la agachás
pero es que a quién le importa!
esta noche
cuántas cosas hiciste mientras pensabas
y cuántas dejaste de hacer
va a llegar la mañana a redimirnos
a todos nos llega la hora
del sosiego
caminar a las llamas
para que el humo
nos convierta en sol
yo sólo quería que sepas
que he mirado
ese punto fijo en la pared
y he sido mil veces
lo peor
la angustia y el homicidio
la autodestrucción y la locura insana
ya llegará el tiempo
arriando al perdón
trayendo viento suave
primavera
la ciudad maullando contenta
los faroles
una cerveza fría
ya sabes, eso,
el perdón
mirarte al espejo y decir
ya fue
la noche está hermosa.
jueves, 29 de agosto de 2013
De los sitios de internet y los pactos de lectura (?)
Esta tarde, el profesor del Seminario dio un concepto de (creo) Souza Santos, la razón metonímica, que me hizo acordar de algo (¿se dice a algo?) que vengo pensando desde hace banda y es en las redes sociales y algunos sitios de internet.
No es que me las quiera dar de socióloga pro, ni nada por el estilo, pero se me ocurría que todos los sitios tienen sus propias normas, su propio contrato...(!) Para acercarnos más al concepto "razón metonímica", (lo estoy agarrando moooy traído de los pelos, pero me dieron limones, haré limonada, es lo que hacemos en mi carrera) , tienen su código, sus normas de interacción que te dicen qué se puede y qué no (nadie aclara por qué, y es como el cuento de los cinco monos y la banana). En fin, esas normas que dan lugar a la reproducción, repetición, etc., y que establecen una legalidad.
Pensaba en facebook, versus algunos foros más bien frikis (xD) por los que he transitado en mis épocas oscuras (y a mucha honra), y a los que me cuesta volver por falta de tiempo.
Cuando inicialmente me daban vuelta estas cosas en la cabeza pensaba en los días en que me cambié el nombre por Narices de Ciruela, y la mitad de las personas pensaron en eliminarme porque "¿quién es este?"
Mientras yo pensaba que en MI facebook, que al fin y al cabo es otro lugar más de internet, podía hacer lo que se me cante, estaba mezclando dos códigos. O al menos los que nunca entraron a un foro entendieron MI código.
Resumiendo. Me puse el nick del foro (un foro friki, de animé, que tenía una sección de Literatura que fue mi mayo del 68) en facebook.
En un foro el contrato es el nickname, el seudónimo. Esconder tu identidad. Si quieres tu edad, si quieres tu sexo, si quieres tu nacionalidad. El contrato de los foros es la seudonimia, el doble, casi que esconderse. Está esa vía de escape para ser quien se te ocurra ser, total... (Obama podría llamarse El negro bonito, dije alguna vez...)
De facebook se espera otra cosa, y ese es a veces el riesgo que pueden correr los más chicos (en realidad, cualquiera que sea ingenuo y agregue a cualquiera). El que está del otro lado se supone, está obligado por contrato, a decir la verdad.
¡Cuántas veces he visto situaciones de este tipo! Chicos diciendo "qué buena que está esa mina"... y yo, "boludo, es amiga de mi prima, tiene doce años", "pero aquí dice que tiene diecinueve". Sí, claro, diecinueve tu hermana. El caso terminó en estupro (?). (JAJAJA)
Uno asume que todo lo que tiene escrito el otro en su perfil es cierto. ¿Cuántas veces he visto por ahí gente a la que le cambiaron la fecha de cumpleaños y todo el mundo lo saluda en un día aleatorio?
El riesgo de las redes sociales es asumir que todos van acorde a la legalidad, y que respetan ese "pacto de lectura", cuando no es así. Los más chiquitos se ponen edades de mentira, porque facebook tiene un límite de edad (que en realidad no sé cuál es), y automáticamente el "recomendador" les invita a añadir gente más grande. Tal vez es por eso que vi chicos de veinte años diciendo que buena que está está mina mirando la foto de una púber...
¡No hay que ser inocente, hecha la ley hecha la trampa!
¡El contrato es la certidumbre de que vos sos sincero, el otro es sincero, ese es tu nombre, y ese tu apellido!
(se me ocurre un caso de apellido en este instante)
Como sea, hay otras cosas que establecen otras normas. Saliendo del ejemplo de facebook, me acuerdo de aquellas épocas en que conocer los memes, era algo de frikys y geeks, y esos habitantes de los inframundos cibernéticos. Encontrar a alguien que conociera los memes significaba comenzar la misa, entrar en comunión, cortar el pan y el vino para ponerse a hablar en términos de Fuck yea! o Yao Ming, o LoL, era realmente algo que significaba distinción. Eventualmente se hicieron universales, y terminó el encanto. Pero quiero decir que conocer ese código, significaba en su momento algo de vos. Si conocías los memes tenías que haber andado por 9gag o 4chan...
Quiero decir que así como el aula tiene su contrato docente-alumno (allí comenzaron estas reflexiones que tal vez algún día tengan más pies y más cabeza), los sitios web también se establecen siendo algo así como "instituciones" en las que se establecen contactos (contratos, quise decir) entre las personas.
Nadie en facebook va a decir: Te dejo mi huellita, effeame. Porque no tiene nada que ver. Se pone Me gusta. Cosa que me parece de lo más ambigua.
[Hasta me acuerdo que una conocida dijo "¿No me digas que postea cosas políticas en facebook?", con cara de asco. (Yo publico poesías, viene a ser lo mismo.)
Que la gente en su facebook haga cosas no significa que el otro se lo espere.
Al escribir cualquiera de estas cosas y postearlas en facebook estoy transgrediendo la norma, pero no es mi culpa que sea tan mala administradora de blogs.]
Au revoir. Los saluda atentamente, Narices.
sábado, 24 de agosto de 2013
Creencias de madrugada
No creo que en este día las cosas hayan sido así por algo.
¿O sí?
Creo en el frío en mi desorden,
mi casa.
Creo en mis manos heladas que no atinan a la tecla de la computadora.
Creo en el silencio y en la ausencia.
Son la misma cosa.
Creo que creo en la redundancia. Creo.
Creo en el punto ciego de Córdoba
donde un sábado
-¡hoy lo encontré!-
a las tres de la mañana
puedes escuchar el sonido de tus pasos
y tu voz como
uno dos tres ecos, sin que ningún adolescente boquiflojo
grite alguna guasada
y eso es tan real
como que mañana voy a despertar y este frío va a ser
solamente una pesadilla
o un dolor de garganta. El frío tiene sus extrañas maneras de cagarnos el fin de semana.
creo en el ascensor
y que los porteros son metidos
y esto último es tan cierto, que debería ser religión o ideología
creo en la mesa
en los platos sucios esperando la redención santa del detergente
el perdón de los pecados
creo que tengo hambre
y que la gente piensa que solo hablo de comida
y creo que tengo sueño
y ese fue hoy mi leit motiv
creo en mi cama
supongo que no se fue a ningún lado
creo que ser una cama debe ser aburrido
sé que Córdoba está ahí abajo
que es ese momento molesto de la noche
donde sale la gente del encierro posmoderno del boliche
apuesto que algún chabón se ganó la lotería con una mina bastante borracha
o que alguna mina fue al departamento de un chabón
esperando un café, parece que esas cosas pasan.
Me contaron. Yo les creo.
Creo en el reencuentro,
y en la euforia del reencuentro,
Creo en cinco pesos de propina a un mozo
que habrá pensado
tanto comieron y tan poca plata dejan, malditas adolescentes risueñas
Creo que son las cinco y tres minutos de la madrugada
y que todo lo que creí esta noche
va a seguir estando muchos sábados más
Y eso creo que puede ser la paz
y eventualmente la guerra.
Hoy es la paz.
Y me alegra creer eso.
¿O sí?
Creo en el frío en mi desorden,
mi casa.
Creo en mis manos heladas que no atinan a la tecla de la computadora.
Creo en el silencio y en la ausencia.
Son la misma cosa.
Creo que creo en la redundancia. Creo.
Creo en el punto ciego de Córdoba
donde un sábado
-¡hoy lo encontré!-
a las tres de la mañana
puedes escuchar el sonido de tus pasos
y tu voz como
uno dos tres ecos, sin que ningún adolescente boquiflojo
grite alguna guasada
y eso es tan real
como que mañana voy a despertar y este frío va a ser
solamente una pesadilla
o un dolor de garganta. El frío tiene sus extrañas maneras de cagarnos el fin de semana.
creo en el ascensor
y que los porteros son metidos
y esto último es tan cierto, que debería ser religión o ideología
creo en la mesa
en los platos sucios esperando la redención santa del detergente
el perdón de los pecados
creo que tengo hambre
y que la gente piensa que solo hablo de comida
y creo que tengo sueño
y ese fue hoy mi leit motiv
creo en mi cama
supongo que no se fue a ningún lado
creo que ser una cama debe ser aburrido
sé que Córdoba está ahí abajo
que es ese momento molesto de la noche
donde sale la gente del encierro posmoderno del boliche
apuesto que algún chabón se ganó la lotería con una mina bastante borracha
o que alguna mina fue al departamento de un chabón
esperando un café, parece que esas cosas pasan.
Me contaron. Yo les creo.
Creo en el reencuentro,
y en la euforia del reencuentro,
Creo en cinco pesos de propina a un mozo
que habrá pensado
tanto comieron y tan poca plata dejan, malditas adolescentes risueñas
Creo que son las cinco y tres minutos de la madrugada
y que todo lo que creí esta noche
va a seguir estando muchos sábados más
Y eso creo que puede ser la paz
y eventualmente la guerra.
Hoy es la paz.
Y me alegra creer eso.
lunes, 19 de agosto de 2013
el perdón de los pecados
¿Por qué
hoy crucé el umbral
y no estabas?
no te vi en el infierno
chamuscándote
lamiendo la ceniza
no levitamos juntos al cielo
para mordisquear las nubes
y tantear la luna
y tantear la luna
pagué y prendí la luz mil veces
y los monstruos me seguían mirando
me roían el alma
no entiendes cómo
me mataban desde dentro
golpeándome el cráneo
moliéndome los huesos
¿Por qué no estabas
para espantarlos?
para espantarlos?
hurgué entre la escarcha
con las manos deshechas
y no estabas
al final del túnel
rompí la arena
y abrí el desierto
y no estabas ni en el espejismo
ni tras los camellos
busqué tu voz
en medio del coro trágico
y la ironía me encontró a mí
buscándote
y perdiéndome
No sé si te dije
pero no estabas
crucé mil puertas
te he buscado en los libros
y en los balcones
he descendido por las escaleras de mármol
y he subido hasta el olimpo
he permanecido
ataráxica en el limbo
he llegado al nirvana
y después caminé sobre el mar
con la paz del viento
y el rumor lejano de la noche
di hasta mi corazón
en las guerras floridas
di hasta mi corazón
en las guerras floridas
y no estabas
¿A dónde estás?
Que la mañana no me trae tu sosiego
y tengo de nuevo la inquietud
de que juntos ya no podemos partir las aguas
para cruzar el umbral
Que la mañana no me trae tu sosiego
y tengo de nuevo la inquietud
de que juntos ya no podemos partir las aguas
para cruzar el umbral
viernes, 16 de agosto de 2013
He te-me-nos aquí
revolucionados
p a r t i d o s
deshechos.
Vivir en dos mundos
desdoblado siempre
herido
Al medio un rayo una flor
una estrella un acantilado
el abismo
De aquí vos mirando
y de allá vos mirándote
recorriéndote
Saltar
para sentir la caída
para no sentir nada
para tragarse todo
el aire
las moscas
el vacío
lo ajeno
el universo
Saltar
para caer y caer y caer
parar
en el instante eterno
de la caída
parar
parar
morir
para saberse vivo
el riesgo nos mantiene a tono
rompernos
para encontrar lo vital
lo completo
Destruirse
para armarse
para mirarse por completo
cabales
unificados
arruinarse
para erigirse sobre el camino sobre el mundo
para ser
el cielo
el arte
lo magno
lo vital
lo imprescindible
la tarde en paz
la garúa
el viento norte sacudiendo el lago
el ómnibus que parte inquieto lleno de esperanzas
y miedos
atravesando rutas
las mismas que nos quiebran
que nos llaman
a rompernos
a partirnos
ser
no ser
la pura destrucción
solamente saltar
y ver si hay algo
que merezcamos.
revolucionados
p a r t i d o s
deshechos.
Vivir en dos mundos
desdoblado siempre
herido
Al medio un rayo una flor
una estrella un acantilado
el abismo
De aquí vos mirando
y de allá vos mirándote
recorriéndote
Saltar
para sentir la caída
para no sentir nada
para tragarse todo
el aire
las moscas
el vacío
lo ajeno
el universo
Saltar
para caer y caer y caer
parar
en el instante eterno
de la caída
parar
parar
morir
para saberse vivo
el riesgo nos mantiene a tono
rompernos
para encontrar lo vital
lo completo
Destruirse
para armarse
para mirarse por completo
cabales
unificados
arruinarse
para erigirse sobre el camino sobre el mundo
para ser
el cielo
el arte
lo magno
lo vital
lo imprescindible
la tarde en paz
la garúa
el viento norte sacudiendo el lago
el ómnibus que parte inquieto lleno de esperanzas
y miedos
atravesando rutas
las mismas que nos quiebran
que nos llaman
a rompernos
a partirnos
ser
no ser
la pura destrucción
solamente saltar
y ver si hay algo
que merezcamos.
domingo, 28 de julio de 2013
Carta a un teatrerito.
No supe más de vos
en la vuelta.
Coincidimos por coincidir con esa ironía con la que el mundo nos dice que el tiempo se nos pasa entre tanto palabrerío y tan poca cosa.
Coincidimos como una redención y una culpa, saber que ahí estábamos, y que no fuimos.
Con cinco minutos de cruzarnos, y solamente pensar que te deberías cortar el pelo, que teníamos que contarnos tantas cosas, que nos debemos un viaje en submarino. O contar un viaje con un submarino.
Y así, otra promesa a contraluz, enrevesada, que no cumplimos porque qué sé yo. Ya andarás vos por tu Buenos Aires querido, y yo aquí, de nuevo en mi guarida me pregunto si Córdoba no tiene otro ritmo que el de un poema que no me gusta, diciéndome que Rubén Darío debía ser medio maricón.
Coincidimos por coincidir.
Como en un baile. Valseando nos miramos, y no nos volvimos a quedar de frente entre giro y giro, ni para decirnos "che, este tema es mío". O para decírnoslo y olvidarnos. Para poder fregarnos en la cara que nada. Que ahí estábamos. Espacialmente cerca.
¡Pero cuánta gente está aquí! Y uno camina. Y ve el momento preciso en que una incógnita rompe a llorar, con el gesto torcido, con los ojos gritando.
El momento preciso en que un chico fascinado camina mirando al piso y al amor...
Y uno está ahí, para presenciarlo, pero ese encuentro...
Es a la final otro desencuentro. Como todo en la vida.
Otra sinrazón de estar aquí porque sí. De saber que hay momentos en que no hay nada que corra por nuestra cuenta, por nuestras venas.
De saber que hoy estoy aquí porque yo quise, y tal vez porque no quise irme, y todo el tormento metafísico y físico y mental de que aquí estoy, aquí estoy pero podría estar en cualquier otro lado.
Con el frío que viene de afuera solamente puedo pensar que hace frío, y que esto es como tantas otras veces en que estuve escribiendo. Con las manos frías y los pies helados.
Y a veces resignada, y hoy, ataráxica, idiotizada. Qué importa en este mundo si mañana te olvidaste del parcial que desaprobaste. Del chico que no te dio bola. Si mañana te importa un huevo que estés gordo, o si tu ex en realidad no te quería.
Estamos de paso. Coincidimos por coincidir. Dentro de ese margen de caos que hace que vos y yo nos crucemos. Y nos prometamos algo que no vamos a cumplir.
Será otra vez, en la costa, cuando de nuevo me cague un quetubí. Cuando de nuevo me insole. Cuando de nuevo no nos traigan ni el submarino ni los alfajores, y solamente tengas veinte minutos para llegar al laburo.
Cuando haya un festival de jazz al que lleguemos a los últimos cinco minutos.
Qué sé yo. Sé feliz allá lejitos, donde estarás haciéndote problemas que no existen.
en la vuelta.
Coincidimos por coincidir con esa ironía con la que el mundo nos dice que el tiempo se nos pasa entre tanto palabrerío y tan poca cosa.
Coincidimos como una redención y una culpa, saber que ahí estábamos, y que no fuimos.
Con cinco minutos de cruzarnos, y solamente pensar que te deberías cortar el pelo, que teníamos que contarnos tantas cosas, que nos debemos un viaje en submarino. O contar un viaje con un submarino.
Y así, otra promesa a contraluz, enrevesada, que no cumplimos porque qué sé yo. Ya andarás vos por tu Buenos Aires querido, y yo aquí, de nuevo en mi guarida me pregunto si Córdoba no tiene otro ritmo que el de un poema que no me gusta, diciéndome que Rubén Darío debía ser medio maricón.
Coincidimos por coincidir.
Como en un baile. Valseando nos miramos, y no nos volvimos a quedar de frente entre giro y giro, ni para decirnos "che, este tema es mío". O para decírnoslo y olvidarnos. Para poder fregarnos en la cara que nada. Que ahí estábamos. Espacialmente cerca.
¡Pero cuánta gente está aquí! Y uno camina. Y ve el momento preciso en que una incógnita rompe a llorar, con el gesto torcido, con los ojos gritando.
El momento preciso en que un chico fascinado camina mirando al piso y al amor...
Y uno está ahí, para presenciarlo, pero ese encuentro...
Es a la final otro desencuentro. Como todo en la vida.
Otra sinrazón de estar aquí porque sí. De saber que hay momentos en que no hay nada que corra por nuestra cuenta, por nuestras venas.
De saber que hoy estoy aquí porque yo quise, y tal vez porque no quise irme, y todo el tormento metafísico y físico y mental de que aquí estoy, aquí estoy pero podría estar en cualquier otro lado.
Con el frío que viene de afuera solamente puedo pensar que hace frío, y que esto es como tantas otras veces en que estuve escribiendo. Con las manos frías y los pies helados.
Y a veces resignada, y hoy, ataráxica, idiotizada. Qué importa en este mundo si mañana te olvidaste del parcial que desaprobaste. Del chico que no te dio bola. Si mañana te importa un huevo que estés gordo, o si tu ex en realidad no te quería.
Estamos de paso. Coincidimos por coincidir. Dentro de ese margen de caos que hace que vos y yo nos crucemos. Y nos prometamos algo que no vamos a cumplir.
Será otra vez, en la costa, cuando de nuevo me cague un quetubí. Cuando de nuevo me insole. Cuando de nuevo no nos traigan ni el submarino ni los alfajores, y solamente tengas veinte minutos para llegar al laburo.
Cuando haya un festival de jazz al que lleguemos a los últimos cinco minutos.
Qué sé yo. Sé feliz allá lejitos, donde estarás haciéndote problemas que no existen.
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