Yo no te digo amor ni te voy a decir todos los días que por vos vivo ni que sos lo más importante
porque es mentira.
Y nada más.
Cuando alguien te diga que te quiere por siempre a su lado, cuando alguien te repita hasta el cansancio que quiere toda una vida con vos, no le creas, porque también miente.
Y si yo te lo digo, no me creas. ¡Nunca me creas si alguna vez te llego a decir que te voy a querer por siempre!
Ni aunque te lo jure ni aunque suene sincera ni aunque nada, porque tendemos a romperlo todo.
Tendemos a ser torpes. El tiempo, este maldito mundo, nuestra propia sangre batiéndose en las venas nos obliga a corromper las palabras, a quebrar hasta lo inexistente, a hacer añicos cielo historias valores mundos sueños esperanzas miedos.
Todo es corruptible. Todo se metamorfosea.
Y qué más lábil, qué más débil, qué más volatil que las palabras, que fluyen en el aire y vuelan o caen como plomo hasta los confines del olvido.
Qué más terrible y engañoso que lo que se dice que y se nos marca con fuego en el pecho. Nos miramos el sello terrible sobre la piel en el espejo, y está del revés.
Séver led átse.
SÉVER LED ÁTSE.
Y con el tiempo se borra. Porque el tiempo lo lleva todo, y me chupan un huevo todas las interpretaciones existenciales sobre la angustia de la fugacidad del tiempo, lo digo en serio, me quiero salir de esta abstracción, el tiempo nos llena de polvo los ojos, tragamos tierra, nos intoxicamos, los oídos se vuelven como agujeros negros, las manos se arrugan, mudamos la piel, y lo que dijimos y fuimos es solo
otra
mentira.
Es horrible estar diciendo que solamente el presente sirve al presente.
Pero el mañana, oh, es tan lejano, tan abstracto, tan... yo qué sé que será del mañana. Con qué ojos te voy a ver a la cara.
Pero sí es verdad que hoy te extraño tanto.
Trucos para vencer al Jabberwocky, u otras tantas mentiras o verdades universales. /// No quiero que pierdas tu tiempo, sin embargo ¡cómo pierdo el mío!
martes, 12 de junio de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
Tengo tanto...
Tengo taanto para hablar sobre, concretamente, desarraigos, y cosas cursis para las que el blog estaba destinado pero, no. Voy a hablar de ohpordios, por qué soy tan vaga. Desde que me anunciaron que el parcial se pasaba indefinidamente NO ESTUDIÉ NADA. Estoy dejando la mitad a la suerte, y todavía tengo tres horas. En tres horas puede carcomerme la culpa, o podría dormir, pero dormí mucho, o podría estudiar, pero no tengo ganas.
Vuelvo a mi estado natural en Córdoba: el desgano. No quiero hacer nada, no quiero ver a nadie, no me interesa nada. Quiero estar en Santiago con mi familia y con mis gatos, con mis pcs con pantallas que le quintuplican el tamaño a estas. No quiero estudiar.
No quiero volver a tocar algo que sea sobre clasicismo francés, o tragedia griega. NADA.
No sé como quebrar este desgano. Por suerte la semana que viene no hay clases y me voy a Santiago, noble provincia.
Vuelvo a mi estado natural en Córdoba: el desgano. No quiero hacer nada, no quiero ver a nadie, no me interesa nada. Quiero estar en Santiago con mi familia y con mis gatos, con mis pcs con pantallas que le quintuplican el tamaño a estas. No quiero estudiar.
No quiero volver a tocar algo que sea sobre clasicismo francés, o tragedia griega. NADA.
No sé como quebrar este desgano. Por suerte la semana que viene no hay clases y me voy a Santiago, noble provincia.
lunes, 16 de abril de 2012
Delirio efervescente. Odio a mi celular roto.
¿Se habrán perdido en el camino? ¿Qué puede haber pasado? No llega respuesta.
Se deben haber perdido. La respuesta se debe haber perdido, las palabras suelen ser tan distraídas, tan volubles. A veces saben, siempre olvidan, y a la final quedan así, sin el pan ni la torta, vagando por cualquier lado. Volviendo de donde han surgido, surgiendo de allá para volver aquí, y siempre de la misma forma, las palabras nos terminan traicionando.Vendiéndose a viejos dichos, a horrorosos clichés de botas y ametralladoras, a fairy tales sedientos de marketing.
Las palabras, tan traicioneras, a dónde habrán ido a parar si no han llegado a tus ojos, al cráter de tu piel.
Vendidas a la incomprensión, abandonadas al abismo de lo que no ha de leerse y se guarece en roperos llenos de papeles, al limbo del desconcierto, del destiempo.
Saliendo para no llegar, vendidas, traidoras.
Palabras, y yo tan presa de ellas que no llegan, o que caen tarde, y se atoran en satélites, y me atormentan...
Su ingenuidad esconde a menudo su vileza...
domingo, 15 de abril de 2012
Poema perruno.
Los dos decidimos ponernos correas, y esperar a que alguien nos saque a pasear por las nebulosas.
Nos vamos a encontrar, como siempre.
A correr entre las estrellas y los árboles, a perseguirnos y ladrarnos lo que dure la tarde.
Nos vamos a mover la cola, a lamer el hocico. Vamos a correr tras cometas y a tomar el agua de algún mar helado, y va a ser lindo mientras dure.
Me van a llamar con un silbido, y atada al anillo de siempre voy a dar vueltas hasta que algo tenga sentido.
Van a gritar tu nombre y vas a correr obediente, a echarte en la vereda de algún volcán, a mirar hormigas y a cazar astros.
Así voy a esperar encontrarte en el parque de las nebulosas.
Así vas a pedir siempre que te saquen a pasear.
Así, hasta que llegue el día y traiga la tarde vamos a aullar a la misma luna desde planetas distintos.
Así, llorando a la luna tal vez se nos ocurra llamarle amor a nuestra espera.
Nos vamos a encontrar, como siempre.
A correr entre las estrellas y los árboles, a perseguirnos y ladrarnos lo que dure la tarde.
Nos vamos a mover la cola, a lamer el hocico. Vamos a correr tras cometas y a tomar el agua de algún mar helado, y va a ser lindo mientras dure.
Me van a llamar con un silbido, y atada al anillo de siempre voy a dar vueltas hasta que algo tenga sentido.
Van a gritar tu nombre y vas a correr obediente, a echarte en la vereda de algún volcán, a mirar hormigas y a cazar astros.
Así voy a esperar encontrarte en el parque de las nebulosas.
Así vas a pedir siempre que te saquen a pasear.
Así, hasta que llegue el día y traiga la tarde vamos a aullar a la misma luna desde planetas distintos.
Así, llorando a la luna tal vez se nos ocurra llamarle amor a nuestra espera.
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