jueves, 24 de enero de 2013

Sos tan obvia, amor

El auto ronronea
como gato dormido
en la puerta.

Vos
te sacudís como una hojita
del frío que te revuelve.

Por qué no lloras ya
y nos ahorramos este teatro. 
este mirarnos, incómodos,
entre la espada y la pared.
Este estar, los brazos cruzados, 
los ojos gachos. 

Sabés
que vos, al llanto
y yo, a la nada.
Este juego lo jugamos mucho.

Sos tan obvia, amor.

Cuando llorás hay un algo inevitable, 
un algo que surge
de la tierra
que mana de las plantas y las hace crecer
despiadadas

miles de agujeros negros abriéndose

miles de ojos cerrándose, entornándose,
mirándonos.

y el mundo entero 
se exilia, y vuelve, 
la calle
te mira, se inclina sobre vos
los faroles
te iluminan,  hermosa...

Sos tan obvia, amor.
Cuando llorás, yo qué sé
 este mundo
confabula

Agrietándose y abriéndose,
devorándome,

mirándome
así cómo me mirás
 con ese reproche
con esos ojos de lobo marino,
con esas pestañas,

las luces de los autos, acusándome
si cuando me mirás

con todas tus hidras saltándome encima
se te ve en la cara, es obvio
 y ya el mundo
está llorando, desahuciándose
antes de que vos
me digas casi sin voz
que querés llorar. 




sábado, 8 de diciembre de 2012

Que para siempre me dure

Busqué.
He buscado con la gran soberanía
de la peor de las idioteces

en el alma de estásimos sublimes
en las palabras suaves de algún verso uruguayo
o en los largos divagues de personajes
 invenciones.

En el aire, en el agua
en las voces latentes de la tierra
o los grandes mitos arcaicos.

En la voz grave y tronadora de los cielos
o la caminata en el gólgota.

Las búsquedas son un rodeo.

En musas agrietadas por los años como montañas roídas
en vanos encuentros que quise llamar amor
y no eran más dolorosos que un mate frío y lavado
ni más felices que un mantel nuevo.

Cuando
en el pupitre de al lado
en la boca del del Buenos Días Profesora

Tras un tiempo que más que tiempo fue vida.
Vida de la buena
de la que uno no cree ser vida
Me abriste
como se abre una puerta
o un libro viejo

y entraste
regalándome bufandas y palabras
 y otras cosas que llamé carnavales
y dientes.

Y casi que el mundo se volvió mundo
belleza
literatura

Y yo que andaba buscándome en libros y dioses
en palabras ajenas tan famosas
con tanto esfuerzo y para qué

si ni fu ni fa
ni ton ni son

que todas las razones y sinrazones
me las encontré una vez y de improviso
 en la sombra que perfilaba tu espalda

mirándote dormir creyendo que lo único que te miraba
eran los ojos oscuros de la noche

vos que dices que yo no te quiero
yo te digo que más que amor sos poesía


lunes, 3 de diciembre de 2012

María.

¿Qué dices qué María?
¿Que mis poemas son resignados?
¡María! Si les dices resignados a mis poemas
lo resignado soy yo.

Si me dices que mis poemas son resignados
me siento una hoja que baila en el viento
un río que se va triste al mar
o que triste se estanca.

Y, ¡María, no me gusta sentirme agua!
¡Volvé y retractate, sentirme río es un cliché horrible!

Yo escribo porque sí María.
Cómo que por qué escribo, y vos
tú
por qué me estás leyendo María,
cuando hablas de tú me haces gracia María, los tús me hacen gracia.
Tú no deberías hablar de tú.

¡Porque sí!
Porque con palabras se piensa
con palabras se crea
porque al principio era el verbo
y tal vez el verbo me lo traiga
y le ponga nariz de elefante
y patas de rana
que se aparezca en mi living
cuando diga abracadabra.

Bueno, no funciona, pero ya vas a ver María
vas a ver, que las palabras funcionan
y que las mías no son resignadas.

Si estuviera no le escribiría, obvio,
para qué escribirlo si puedo besarlo...

María que yo escribo sobre amor si quiero.
¡Que no es resignación escribir porque no esté!

¡Que no me ofenden tus críticas, pero si vienes y me dices que soy una resignada!

¡Pero escribo sobre amor
SI SE ME CANTA  MARÍA
SI SE ME CANTA!

Bueno, basta, no me leas si no quier...
¿Por qué te estás yendo?

¡María volvé aquí y decime por qué mis poemas son resignados!
Que no me ofendieron tus críticas, María.
Volvé que si no me lees desaparezco,
que las palabras no sirven si nadie las lee
si nadie las acomoda aquí
al lado del pecho
sobre la mesa
entre las fotos
y el recuerdo.

Las palabras, María, no se levantan solas.
Las palabras le pertenecen a alguien
son cartas con destinatario.

María yo no me resigno.
Porque no me resigno escribo.

Volvé y hablame de tú,
 a nadie le interesan mis poemas.



martes, 12 de junio de 2012

Yo no te digo amor ni te voy a decir todos los días que por vos vivo ni que sos lo más importante
porque es mentira.
Y nada más.

Cuando alguien te diga que te quiere por siempre a su lado, cuando alguien te repita hasta el cansancio que quiere toda una vida con vos, no le creas, porque también miente.
Y si yo te lo digo, no me creas. ¡Nunca me creas si alguna vez te llego a decir que te voy a querer por siempre!
Ni aunque te lo jure ni aunque suene sincera ni aunque nada, porque tendemos a romperlo todo.

Tendemos a ser torpes. El tiempo, este maldito mundo, nuestra propia sangre batiéndose en las venas nos obliga a corromper las palabras, a quebrar hasta lo inexistente, a hacer añicos cielo historias valores mundos sueños esperanzas miedos.

Todo es corruptible. Todo se metamorfosea.

Y qué más lábil, qué más débil, qué más volatil que las palabras, que fluyen en el aire y vuelan o caen como plomo hasta los confines del olvido.
Qué más terrible y engañoso que lo que se dice que y se nos marca con fuego en el pecho. Nos miramos el sello terrible sobre la piel en el espejo, y está del revés.

Séver led átse.

SÉVER LED ÁTSE.

Y con el tiempo se borra. Porque el tiempo lo lleva todo, y me chupan un huevo todas las interpretaciones existenciales sobre la angustia de la fugacidad del tiempo, lo digo en serio, me quiero salir de esta abstracción, el tiempo nos llena de polvo los ojos, tragamos tierra, nos intoxicamos, los oídos se vuelven como agujeros negros, las manos se arrugan, mudamos la piel, y lo que dijimos y fuimos es solo
otra
mentira.

Es horrible estar diciendo que solamente el presente sirve al presente.

Pero el mañana, oh, es tan lejano, tan abstracto, tan... yo qué sé que será del mañana. Con qué ojos te voy a ver a la cara.



Pero sí es verdad que hoy te extraño tanto.

martes, 15 de mayo de 2012

Tengo tanto...

Tengo taanto para hablar sobre, concretamente, desarraigos, y cosas cursis para las que el blog estaba destinado pero, no. Voy a hablar de ohpordios, por qué soy tan vaga. Desde que me anunciaron que el parcial se pasaba indefinidamente NO ESTUDIÉ NADA. Estoy dejando la mitad a la suerte, y todavía tengo tres horas. En tres horas puede carcomerme la culpa, o podría dormir, pero dormí mucho, o podría estudiar, pero no tengo ganas.
Vuelvo a  mi estado natural en Córdoba: el desgano. No quiero hacer nada, no quiero ver a nadie, no me interesa nada. Quiero estar en Santiago con mi familia y con mis gatos, con mis pcs con pantallas que le quintuplican el tamaño a estas. No quiero estudiar.
No quiero volver a tocar algo que sea sobre clasicismo francés, o tragedia griega. NADA.

No sé como quebrar este desgano. Por suerte la semana que viene no hay clases y me voy a Santiago, noble provincia.

lunes, 16 de abril de 2012

Delirio efervescente. Odio a mi celular roto.

 ¿Se habrán perdido en el camino? ¿Qué puede haber pasado?  No llega respuesta.
Se deben haber perdido. La respuesta se debe haber perdido, las palabras suelen ser tan distraídas, tan volubles. A veces saben, siempre olvidan, y  a la final quedan así, sin el pan ni la torta, vagando por cualquier lado.  Volviendo de donde han surgido, surgiendo de allá para volver aquí, y siempre de la misma forma, las palabras nos terminan traicionando.Vendiéndose a viejos dichos, a horrorosos clichés de botas y ametralladoras, a fairy tales sedientos de marketing. 
Las palabras, tan traicioneras, a dónde habrán ido a parar si no  han llegado a tus ojos, al cráter de tu piel.

Vendidas a la incomprensión, abandonadas al abismo de lo que no ha de leerse y se guarece en roperos llenos de papeles, al limbo del desconcierto, del destiempo.  
Saliendo para no llegar, vendidas, traidoras.
 Palabras, y yo tan presa de ellas que no llegan, o que caen tarde, y se atoran en satélites, y me atormentan...

Su ingenuidad esconde a menudo su vileza... 

domingo, 15 de abril de 2012

Poema perruno.

Los dos decidimos ponernos correas, y esperar a que alguien nos saque a pasear por las nebulosas.
Nos vamos a encontrar, como siempre.
 A correr entre las estrellas y los árboles, a perseguirnos y ladrarnos lo que dure la tarde.
Nos vamos a mover la cola, a lamer el hocico. Vamos a correr tras cometas y a tomar el agua de algún mar helado, y va a ser lindo mientras dure.

Me van a llamar con un silbido, y atada al anillo de siempre voy a dar vueltas hasta que algo tenga sentido.
Van a gritar tu nombre y vas a correr obediente, a echarte en la vereda de algún volcán, a mirar hormigas y a cazar astros.

Así voy a esperar encontrarte en el parque de las nebulosas.
Así vas a pedir siempre que te saquen a pasear.

Así, hasta que llegue el día y traiga la tarde vamos a aullar a la misma  luna desde planetas distintos.
Así, llorando a la luna tal vez se nos ocurra llamarle amor a nuestra espera.